La conocí el 7 de Setiembre de
1972 y me puse a buscar cadenas. No fue fácil, pero las encontramos cuándo los
dos nos pusimos a ello. La Libertad era y es otra cosa.
Ya éramos razón y heridas, y ni
una sirve siempre ni las otras se curan siempre igual.
En aquella primera vida yo
escribía:
No
me bastan estas horas de aquí
ni estos versos:
Pensamientos.
No
me basta la música
ni las euforias:
Momentos.
No
me bastan las palabras
cuándo estoy lejos de ti:
Lamentos.
Ella estuvo siempre
ahí, incluso cuándo no estaba.
Ella fue poesía en
la ausencia, en la distancia. Lo es ocupando el aire que yo respiro.
Y lo fue cuándo el cuchillo romo
se clavó en su pecho.
Lo venció y yo con Ella.
.
Razón y heridas seguimos siendo y
las cadenas resisten. El tiempo las debilita, pero ya nosotros tiramos menos y
no hay lamentos de distancia.
Ella
sigue
siendo y sigue estando.
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